Con su mismo salvaje

Sientes el cansancio y no quieres saber mas nada con este día. Ha sido agotador. Trabajar, dejarse llevar por la rutina, sacar a pasear a los perros, hacer la cena, beber cerveza, fumar, vomitar el suelo de la cocina, verte los ojos rojos en el espejo, tropezar torpemente y dar con la nariz contra la puerta del baño, si, si. Cualquiera querría terminar con este día. Duerme.

Levántate. Ya son las ocho menos veinte. Hora del desayuno, dar de comer a los perros, sacarlos a pasear, eso es. Respira el aire matutino. Espabila.  Ya es suficiente. Ve a buscar tu reloj de pulsera que dejaste en la mesa de noche. Deseas no tener a estos malditos perros, si, ya lo sé. Pero son de tu ex pareja. Debes cuidarlos porque son lo único que te queda de ella. ¿Por qué será? Se hace tarde. Toma de un sorbo lo que quede de café. ¿Ya estás? ¿Tienes el móvil? ¿Las llaves? ¿Llevas dinero? Es importante que lleves dinero. ¿Cuánto tienes? ¿Cien? lleva un poco mas por si te hace falta, por si ves algo que te guste camino de regreso a casa. Recuerda que tienes que comprar unos pantalones nuevos. Las ocho y media.

El día se está haciendo pesado. Las horas de trabajo no pasan lo suficientemente rápido como esperabas, como esperas siempre que pasen. Es lo malo de trabajar solo. Sin compañeros de trabajo. Tu puesto de trabajo te resguarda de la gente, de la luz del sol, del mundo aparte. Solo de vez en cuando aparece tu jefe y te da nuevas ordenes, te trae un dolor de cabeza y tarde, inevitablemente tarde, trae el sueldo en un sobre color marrón, como cada mes.

Nueve horas. Ya estás afuera. Hora de ir de compras. Olvídate de tus responsabilidades. Eres libre. Mira al mundo. Te comen con la mirada. Si pudieras concretar una cita con cada uno de ellos… Mira. Un pantalón. Justo el que buscabas. Por lo menos al maniquí que lo viste le quedan bien. Cómpralo. No habrá en otro lugar nada mas barato ni de tan buena calidad.

Un libro. ¿Hace cuanto que no te compras un libro? Cómpralo y busca un bar. Pídete una copa o algo para beber. Lo que sea, da lo mismo. Entra. Siéntate. Observa a la gente si percibe que te has comprado un libro. Es importante que lo hagas porque de lo contrario no podrás decir que la gente ya no se interesa por leer -ni por la cultura- cuando hables con tus amigos que sólo ves los fines de semana. No olvides mostrar la bolsa donde compraste el pantalón. Por cierto: te hace falta una camisa que haga juego. Tal vez también unos zapatos. Todavía estás a tiempo. Puedes incluir un disco de vinilo para llevarte a casa y leer el libro. Creo que es lo mejor, si. Ojea las páginas y déjalo apartado. Ahí vienen el café, un bocadillo y un agua con gas.

Ya estás en la calle. ¿Cuánto dinero te queda? ¿Cien? Debiste haber traído más. O no comprar ese libro de mierda. Sientes bronca contigo mismo. No lo pienses dos veces. Compra algo que sea mejor que ese libro. ¿Qué tal una película? Un dvd no estaría mal. ¿Quién compra hoy en día DVD? Nadie. Pero tú puedes tener uno más para tu larga colección y seguir diciendo que eres auténtico y analógico. ¿Qué tienes ganas de ver? ¿Terror? ¿Drama? ¿Comedia? Existe aún una tienda a dos calles de aquí que tiene una gran variedad almacenada. Corre. Siente la adrenalina correr por todo el cuerpo. Anochece. Eres libre.

Bien pensado. Te has comprado tres. Tres películas. Pocas veces  tienes esa lucidez. Te sientes mejor. Aprovecha este tirón y ve a por la camisa que haga juego, por los zapatos, por ese sombrero  a lo Charles Chaplin que te enloquece. Corre.¡Compra! ¡Compra! No te sientas culpable. Eres libre. ¿Cuánto dinero tienes? ¿Qué hay de la tarjeta? ¡Úsala!

Llegas a casa con las manos llenas. Siente el cansancio. Los perros han destrozado tus cojines nuevos. ¿Qué piensas hacer ahora?

Decirte adiós ¿a vos?

No entiendo a qué viene este nudo en la garganta por alguien que ha muerto y no había conocido en persona. ¿A qué viene esta despedida si jamás lo he visto? No sé casi nada de él y lo que sé lo sé por entrevistas y libros. Es estúpido sentir que despido a un amigo porque no era nada parecido. Así que me niego a saludar a alguien que no ha estado físicamente frente a mis ojos.

Lo siento, Quino, pero no. No sos nadie en mi vida para torcerme el día y ponerme triste y hacerme reprimir las lágrimas. ¿Qué sentido tiene gastar mi tiempo en ver todos los homenajes que hacen en las redes sociales? ¿Quién te crees que sos? Si lo “único” que hiciste fue dibujar. ¡Andá!

Y dibujar historieta, además. No sos Da Vinci, ni Miguel Ángel. Sos un historietista. ¡Y encima en blanco y negro! O sea, lo peor de lo peor.

Sos culpable de que me miraran raro por copiar tus lineas y por empezar a dibujar. Por tu culpa, maldito seas, me manché las manos con tinta china y probé a contar mis propias historias y mis chistes. Siempre con tu estúpida forma de pensar en analizar y criticar el mundo y soñar en que podíamos mejorarlo.

Te maldigo cada vez que enseño a otras personitas a dibujar y te pongo de ejemplo. Parece tan fácil lo que hiciste que nos haces soñar con que podemos mejorar en nuestro empeño por ser grandes dibujantes, imbécil.

Culpable de que cada vez que me siento de bajón vaya a cualquier biblioteca pública y busque alguno de tus libros con recopilaciones y me quede mirando esas lineas, esas rayas, esos detalles, esas jodidas obras de arte donde habrás invertido tiempo que le robaste a tus seres queridos y nos lo diste a nosotros.

¿Por qué debo despedirte? Es absurdo y egoísta decir que “al menos nos quedan tus dibujos” ¿De qué te sirve? Si tus dibujos siempre fueron nuestros cuando estabas vivo y ya nos habían cambiado la vida.

El mundo era blanco, y viniste a mancharlo todo de negro. ¿cómo pudiste? ¿Y encima querés que te lo agradezca?

Estoy llorando pero porque tuve un mal día (un mal año) no porque tenga nada que ver con vos, eh? Es… casualidad.

Bueno, chau. Andáte.

P.D.: ¡Gracias por tanto y por todo!

El futuro está perdido en el bosque

El antes y el después. El blanco y negro y el color.

Heme aquí en el bosque, soñando con árboles y buscando una respuesta a tanta locura en plena pandemia. Aunque el boceto, la idea, vino mucho antes de la declaración del estado de alarma en España, tomó color en estos últimos días en que me vi un poco más desatado mentalmente y muy cómodo con mi paleta de acuarelas.

También tiene gran culpa el hecho de descubrir la serie en cómic de Harrow County -una obra de arte en cada viñeta a cargo de Tyler Crook- que recomiendo echar un vistazo aunque sea para ver esas manchas de acuarela expandirse tan majestuosamente.

A continuación les dejo la tira que ha resultado de toda esto y al final, el boceto original.

1
2
3
4
5
6
Sigue leyendo “El futuro está perdido en el bosque”

Probando digital

Probando el digital para optimizar recursos y no tener tanta montaña de papeles. Es difícil mudarse al digital pero es necesario para esquivar esa tediosa actividad que se llama “escanear” o fotografiar para la ocasión.

Sin dejar de pintar con acuarela (algo que jamás abandonaré por la terapéutica magia que me brindan el agua y los pigmentos y el papel y el pincel…) toca observar otros campos estos días.

En este caso @procreate en el iPad Pro me ofrece unos pinceles y unos colores que solo veo en esos dibujos de artistas que sigo y tanto me inspiran!

El dibujo, es improvisación y escapa también de mis formas habituales. Está bueno experimentar.

¿Cómo se ve?

Feliz sábado!

#procreate #dibujo #comic #intentos #bocetos